lunes, 29 de noviembre de 2010

Capítulo 1

-¿Qué?-dije mientras mi mochila caía al suelo y se desplomaba realizando un horrible estruendo-¿Que nos vamos? ¿A dónde?
-A Miami, Ryan-decía mi padre mientras desviaba su vista de la televisión y me miraba, acomodado en su sillón-. Pensé que te haría ilusión.
Cerré mi puño con fuerza, quería golpear cualquier cosa que se topara por mi camino. Dos años, no fallaban.
-Tú lo has dicho. Pensaste-dije mientras hacía ademán de subir las escaleras, pero finalmente me arrepentí y me quedé donde estaba-¿Acaso es que no piensas en lo difícil que resulta tener que abandonar a tus amigos cada dos años? Y a tu… a tu…-no tuve el valor para mencionarla.
Subí las escaleras rápidamente y me encerré en mi cuarto. Mis últimos dos años en Dakota del Norte han pasado por muchos altibajos. Pero cuando las cosas ya me iban completamente bien… había conseguido ser alguien para Nikki y ser su novio mi padre me tiene que dar la “buena” noticia. Sé que no tardaré más de una semana en irme, ya que mis padres siempre me avisan cuando ya tienen todo preparado y no tengo ninguna oportunidad de quejarme.
Ese soy yo, un chico moreno con los ojos azules que desde los seis años se dedica a residir en una casa durante dos años y mudarse a otra. Y así sucesivamente hasta que tenga la mayoría de edad y decida escapar de la cadena de la que no me he podido liberar en diez años.
Me senté en aquella silla que me había acompañado durante dos años y encendí mi ordenador portátil. Comencé a mirar con nostalgia algunas fotos que no tenían ni más de un mes, pero a mí ya me parecían años. Entonces sentí como algo redondo y duro se estrellaba en mi coronilla. Emily…
Cuando me giré estaba allí, un diablo de ocho años llamado Emily que dice ser mi hermana solo porque nuestros padres sean los mismo. Nació en Carolina del Sur y desde entonces no me la quito de encima.
-¡Joder Emily!-dije mientras apuntaba con la pelotita de plástico a su cabeza, pero ella fue más ágil y la esquivó-¿Cuántas veces te he dicho que me dejes en paz?
-¿Cuántas veces te he dicho que blah?-dijo mientras me imitaba-¿No te alegra pensar qué aventuras no esperan ahí fuera?-dijo mientras señalaba a la ventana. Pero yo sé que lo decía porque sabía que a mí no me hacía gracia tener que abandonar este mundo, MI mundo.
-Sí, lo que tú digas-dije mientras apartaba la mirada y volvía a prestar atención a aquello que me importaba.
Emily asomó su cabeza por mi hombro derecho y observó que estaba viendo una foto en la que estábamos Nikki y yo.
-Sé que la echarás de menos-dijo como si ella fuera una experta en ese tema-, pero la vida sigue ¡Ah! Por cierto antes llamó. Dijo que necesitaba hablar contigo de yo-qué-sé, pero le dije que nos íbamos a Miami y que no creo que te volviera a ver…
En ese momento no pude contener mis arrebatos y me lancé contra mi hermana que pesaba mucho menos que yo. De esta no se libraba, lo prometo. He tenido que soportar durante años su presencia y ahora va a pagar todo lo que me ha hecho pasar durante estos ocho horribles años.
-Mocosa de mierda ¿Cómo se te ocurre decirle nada a Nikki?-dije mientras intentaba estrangularla.
-¡Mamá!-gritó, recurrió a su táctica de siempre… la del chivatazo-¡Ryan me quiere matar!
En cuanto supe que estaría muerto si mi madre me pillase con las manos presionando “cariñosamente” el cuello de mi hermanita me senté de un salto en la silla y miré a mi hermana con desaprobación. Cuando vi que mi madre ya estaba cerca de mi cuarto intenté hacer parecer que mi hermana se había inventado que yo estaba haciendo TAL cosa.
-…así que deberías dejar de decir mentiras, mamá al final tendrá que encerrarte en una jaula para que te estés quieta.
Fue demasiado tarde como para darme cuenta de que había cometido un gran error, mi hermana comenzó a llorar. Mi madre extendió sus brazos dándole cobijo a una niña dolida por las brutales palabras de su hermano.
-¿No puedes dejar de meterte con tu hermana? Ella solo quiere jugar contigo.
Sí, le gustaba jugar. Jugar a fastidiarme, ése era su juego. Ahora yo era el malo de la película.
Partimos antes de lo previsto, fue a la mañana siguiente de que me contaran que nos íbamos. Mi padre decía que tenía ya todo planeado, la casa en la que viviríamos, las personas que comprarían nuestra antigua casa (ahora entiendo quiénes eran las personas que nos visitaron la semana pasada) y a qué colegio iríamos Emily y yo. Y todo eso me lo dicen el último día ¿Qué pasa? ¿No decían que ya era mayor para enterarme de ciertas cosas? ¿Por qué no habían sido ni capaces de decírmelo al menos para despedirme de todos? Anoche llamé a Nikki y le conté lo que ocurría, y aunque ella me dijo que podíamos continuar con nuestra relación a distancia no creo que eso funcionase. Me despedí también de Chad y de Logan.
Una vez entramos en el coche ya podía decirle adiós a mi antigua vida y comenzar con mi nueva vida de dos años. Emily suspiraba inquieta y feliz, su rostro irradiaba felicidad e impaciencia.
Todos parecían contentos por la mudanza menos yo, y tampoco me interesaba preguntarles.
Mientras yo miraba un folleto que hablaba sobre Miami para conocerla un poco más a fondo, porque C.S.I. y unas películas sobre esa ciudad no me iban a ayudar mucho, mi hermanita comenzaba a tararear la canción “I’m in Miami beach” (canción que no paraba de tararear desde el otro día).
El camino sé que iba a ser largo, pues habían unos tres mil kilómetros o más de distancia, y se supone teníamos que haber llegado para el domingo por la tarde y hoy era sábado.
Cuando llevábamos casi una hora mi hermana se dedicó a hacer la misma pregunta cada quince minutos.
-¿Hemos llegado ya?-dijo mi hermana por enésima vez.
Mi padre ya pasaba de contestar, pero mi madre asomó la cabeza por detrás para decirle cariñosamente que no llegaríamos hasta mañana por la tarde.
Mi madre nos dijo ayer durante la cena a los dos que sería conveniente que no lleváramos mucha ropa de invierno ya que allí pasaríamos calor y nos lo decía como si fuéramos tontos, bueno mi hermana sí que lo era. Pero yo ya sabía de sobra que en Miami no vería mucha nieve, si es que veía.
Al mediodía paramos para tomar algo. La comida no estaba muy buena, pero por desgracia no llevaba otra cosa para comer. Mientras, Emily se encargaba de jugar con su hamburguesa y sus patatas como si la hamburguesa se estuviera comiendo a las patatas y después ella pegaba un bocado a la hamburguesa.
-¿Niña?-dije mientras la empujaba-¿No ves que con la comida no se juega?-entonces me miró, me sacó la lengua y siguió con su historieta.
Por la noche dormimos en un motel cerca de Kansas. Habían dos camas de matrimonio y tuve que dormir con Emily, quien más de una vez me pidió que le contara un cuento para que se durmiera. También me pidió si me podía abrazar y así al parecer que era su osito Bigotes se dormiría más rápido, pero yo ni loco iba a dejar que una renacuaja como ella me pusiera las manos encima.
-Ryan…-dijo Emily cuando eran más o menos las tres de la madrugada-He tenido una pesadilla.
Abrí los ojos y miré su cara, parecía que hubiera soñado con Freddy Kroeger o alguien parecido.
-Muy bien-dije mientras bostezaba y volvía a cerrar los ojos, pero Emily me sacudió hasta que consiguió que abriera los ojos otra vez-¿Qué quieres?
-¿No quieres que te la cuente?-dijo mientras encendía la lámpara que había al lado de su mesita de noche.
-¿Por qué iba a querer que me la contaras?
-Mamá dice que si le cuentas a alguien esa pesadilla no vuelves a tenerla.
Sabía que si no le decía que me contara esa pesadilla iba a estar todo el rato fastidiándome y no me dejaría dormir.
-A ver ¿Qué has soñado?
-Pues-dijo mientras se desperezaba-Soñé que la niña de la película que vimos antes en el coche venía a matarme porque había hecho “La llamada prohibida”.
-¿Ves?-dije enfadado-Te dije que esa película no era para ti, que luego tendrías pesadillas… pero tú seguiste en tus trece y mira lo que ha pasado ahora.
Mi hermana me miró con cara de arrepentimiento, pero sé que ella solo quiere que le dé la razón de que deberíamos de haber visto “La aventura del unicornio”.
-Buenas noches-dije apagando la luz y quitándole la posibilidad de que me dijera lo que ya estaba pensando decir.
El camino que nos quedaba era menos que el que hicimos ayer. Mi madre no paraba de silbar y eso me ponía de los nervios. Estábamos en pleno invierno y me tuve que quitar la chaqueta a medida que nos acercábamos a Florida, me sentía como si fuera verano en Dakota del Norte. Hasta había sitios en los que las nubes eran prácticamente inexistentes e iluminaba el sol las cálidas aguas de la playa.
Cuando eran las cinco de la tarde vi como poco a poco nos acercábamos a un cartel en el que ponía: “Bienvenido a Miami”
-Miami ¡Allá vamos!-dije en voz baja.

7 comentarios:

  1. Tia, enserio!!!! Me ha encantado y me he reido con la hermana dichosa, jajajajaja!!!! Ha quedado bastante bien!!!! Voy a ver si puedo escribir el segundo capi que ando un poco liadilla con tanta historia!!! Hoy no tengo animos de escribir, pero bueno, a ver si puedo intentarlo mas tarde, despuesde echarme una siestecita!!!! Un besote guapa!!!

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  2. oooohhh como molaaa diooossss pero como escribis tan bien??? me encantaa me habeis dejado intrigada en seiroo espeor pronto el siguiente eehh =)

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  3. m encantooo la historia, supong q el tiene 16 n¿? p ahi fuera a esa edd n eres mayor de edad¿? o slo para algunas cosas¿ m encantaa la historiaaa es divertida, estoy esperandoo el siguient a ver q tal en florida xDD bestos nenas

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  4. :O ke pasaraaa ke pasaraaa...(8)
    me flipa el capitulo espero el suiguiente pronto!!

    P.D: Una hermana bastante simpatica sisi xDD
    Un besito!^^

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  5. Me encanta la historia :D
    pero Ryan es un poco malo con su hermana no?
    estrangularla :\

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  6. hahahaha! Extrangularlaaaa Ryan es como Homer!!! Cómo molaaaa hahaahah mira que me reí xD
    A ver cuando os pasáis por mi blog y comentáis a ver qué os parece ;)
    www.losfantasmasdeeos.blogspot.com
    Me voy a leer el siguiente! xD

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  7. Hola!!! ya estoy aquí... ¡¡¡Por fin!!! He tardado un poco pero es que tengo en ciento y la madre de blogs que leer y no me puedo estirar para todos... Esto es una ruina que acabará con mi vista y ya no podré escribir más... Snif, snif!!! A este paso no acabo "Una Erasmus para Laura", paso más tiempo leyendo que escribiendo... De profesión ahora pondré lectora en vez de escritora, jajajaja.
    Este capitulo es divertido, pero también encierra una ruptura con lo habitual y una incertidumbre ante el futuro. Veremos qué sucede con Ryan, parece que va a resultar un personaje con mucha cuerdaaaa!!! jajajajaja.
    Me gusta como escribes, lo haces francamente bien.
    Son la 4.24, mañana leeré el siguiente porque me muero de sueño.

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