miércoles, 8 de diciembre de 2010

Capítulo 4


-          Hola- saludé con desgana. Yo no me alegraba para nada en verla.
Me acordé que hace diez años me traía loco. Me encantaba todo de ella. Su sonrisa, sus ojos azules, su pelo largo hasta los hombros… todo. Ella no quería salir conmigo, pero me dijo que le gustaba. Teníamos seis años y yo ya me fijaba en las niñas.
Megan me dio dos besos y me sonrió, haciendo que despertara del recuerdo en mi cabeza. Le devolví la sonrisa falsamente.
-          Bonito atuendo, Ryan.
-          Gracias- contesté mirándome las ropas, no muy seguro de su verdadera intención con el cumplido- , lo mismo te digo.
-          Gracias. Esta camiseta me la cogió mi madre en Zara y el pantalón en Terranova- me sonrió presumida. La verdad, no me importaba lo más mínimo donde se había comprado la ropa.
Fuimos al salón, pues ya era hora de la comida. Mis padres presidian la gran mesa alargada. Yo estaba colocado a uno de los lados. Enfrente de mí estaba Megan, pues quiso sentarse ahí. Y mi hermana Emily a mi lado derecho. Tenía la sensación de que la comida iba a ser muy movidita.
El primer plato, pasó sin problemas. Mis padres y los de Megan conversaban de cosas triviales que no me interesaban. Al tenerla enfrente, tenía que mirarla. Ella quiso colocarse ahí y aun ignoro el porqué. Cuando trajeron el segundo plato, mi hermana me estaba dando patadas en el tobillo. Le echaba una mirada asesina, pero ella solo me sonreía y me daba aún más fuerte. Me reprimía los gritos por no llamar la atención en la comida y, porque mis padres no me creerían. En cambio Megan, según mi parecer, me hacía miraditas. Yo, por supuesto, me hacía el sueco. Me sonreía cada vez que la miraba de refilón, y cuando le devolvía la sonrisa cortésmente, pestañeaba demasiadas veces con una sonrisa estúpida en la cara. Giraba la cabeza hacía mi hermana, pues no paraba de darme y así evitaba miradas furtivas con la niña pija. No sé qué era peor, si las miradas indirectas de Megan, o las patadas en la espinilla de mi hermana. Decidí darme prisa con el segundo plato y juntar los pies por los tobillos para que Emily dejase de darme. Solo conseguí terminar antes la comida, porque la pequeña dichosa, se estiraba para poder alcanzarme. ¡No, si tonta no es!, pensé.
Gracias a dios, en cuanto vino el postre, me lo comí en dos bocados y me levanté de la mesa.
-          Hijo, ¿te levantas sin pedir permiso?- cuestionó mi padre con un tono tranquilo. No entiendo cómo pueden comportarse tan finamente. Nunca pedimos permiso para levantarnos de la mesa.
-          ¿Puedo marcharme ya?- contesté ansioso. Mi padre mira a mi madre y ella asintió.
-          Está bien. Puedes marcharte.
-          Enseña a Megan el resto de la casa en lo que nosotros terminamos- intervino ahora mi madre.
Bufé.
Megan se levantó de la mesa demasiado alegre, como si le hubiesen regalado la tienda entera de Zara. Lo que me faltaba, tener que aguantarla hasta que mis padres quieran terminar la velada.
-          ¡Sígueme!- inquirí molesto.
-          ¡Claro!- contestó con demasiada euforia.
Le enseñé la cocina. Ella se quedó con la boca abierta y mirando a todos los lados. Me preguntaba, de vez en cuando, si podía tocar algo. Yo pasando del tema, le dije que sí.
Apoyado en la encimera, cerca de la puerta, Megan se acercó con una sonrisa pícara y posó su mano encima de la mía. Inconscientemente, la retiré y salí hasta el siguiente dormitorio. Ella me seguía con la misma sonrisa traviesa. Estuvimos unos quince minutos dando vueltas por la casa y, cuando tenía ocasión, Megan se acercaba demasiado a mí. Me apartaba cada vez que la veía acercarse.
Por último, decidí enseñarle mi habitación. Se quedó impresionada, como si nunca hubiese visto una. Estuvimos mirando videos que tenía en mi portátil, hasta que ella se levantó. Se dirigió hacia la ventana y la abrió de par en par. Respiró profundamente y se quedó embelesada mirando al horizonte.
-          ¿Has entrado en ese bosque?- preguntó curiosa.
-          Nunca, ¿tú sí?- respondí con la misma curiosidad a su pregunta.
-          Mis padres me tienen prohibido pisarlo, pero tiene algo que me llama la atención.
-          Los míos no me han dicho nada, aunque acabamos de llegar hace unos días- dije mientras me acercaba al lado libre de la ventana.
-          Corren rumores de que es peligroso, pero yo no lo creo así. Es un bosque muy bonito, ¿no te parece?
-          Si, lo es. A mí también me llama la atención, pero no sé exactamente el qué.
-          Podríamos ir un día a investigar, ¿te parece?- habló pícaramente.
-          Ya es suficiente, deberíamos cerrar la ventana, pues aquí corre mucho el viento.
-          Está bien.
Megan se apartó con una sonrisa en la cara mientras yo cerraba la ventana. Espero que no se vuelva a abrir. Siempre hacía corriente en la parte de mi habitación, pues me fijé que solo mi ventana se abría con el viento que tan fuerte soplaba.
Me di la vuelta y ella estaba enfrente de mi cama, mirando una estantería donde tenía libros y enciclopedias.
-          ¿Usas mucho estos libros?- me preguntó.
-          No mucho, la verdad- contesté dirigiéndome hasta donde ella se encontraba- . Tendríamos que bajar para ver si han terminado ya- añadí un poco nervioso.
-          Me gustaría estar un rato más aquí, si no te importa- contestó son una sonrisa maliciosa en los labios mediante se acercaba sigilosamente a mí. Yo me iba echando hacia atrás hasta que topé con la cama- . ¿Tú no quieres quedarte?
-          Bu… Bueno- tartamudeé- , solo unos minutos más.
-          ¡Suficiente!
-          ¿Para qué?
No me dio tiempo a reaccionar cuando me tumbó sobre la cama, haciendo que ella estuviese encima de mí y las manos las tuviese a los lados de mi cara.
-          Para estar más tiempo juntos, ¿no te apetece?- cuestionó sutilmente.
-          La verdad, no me apetece estar en esta situación.
Intenté salir, pero ella apretó sus piernas contra mis caderas. El contacto de su entrepierna con la mía, me hizo soltar un suspiro.
-          Pues tu amigo no dice lo mismo- rió mientras subía la cintura hacía arriba para mirar que mi miembro estaba erecto.
-          Da igual.
-          Yo creo que no- volvió a reírse.
Al instante, me besó; succionando el labio inferior de mi boca. Introdujo su lengua y la enlazó con la mía. Mi mente no pensaba con claridad. Intentaba zafarme de su agarre, pero era imposible.
-          Mama dice… - se escuchó desde la puerta a Emily.
Megan se apartó, pero ya era demasiado tarde. Mi hermana dichosa ya había visto suficiente.
-          Estabais juntos y… ¿haciendo qué? Puag, ¡qué asco!- volvió a hablar.
Me dirigí hacia el baño. Estando dentro, noté que Megan y Emily bajaban por las escaleras. Yo tengo que quedarme en el baño hasta disimular el bulto entre las piernas.

6 comentarios:

  1. Beaa me encanta carii <33
    Está geniial el capítulo, me encantó!!
    Jaja pobre Ryan, ¡las que le hacemos pasar!
    Bueno :) en cuanto tenga tiempo me pongo manos a la obra con el capítulo 5 ^^

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  2. :O pobre Ryan, y pillada de la hermana mortal..
    me encanta!!kiero mas kiero mas...ke yo kiero saber como va a terminar esto jijij
    un besito!^^

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  3. uooooohhh!! k calenton de braguetaaaaa!! jajajajaja k bueno me encantaa puta megan esa si k es una puta xDD y con mayusculas en finn kiero mas niñaas seguir asi loa ceis genial mola sta historia s epone interesting =)

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. no veas con Emilyyy si es cansina la p... niña, y Megan n veas una guarrilla n¿? lo q le gusta el rocee hijaa xDDD

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  6. Bueno... No me equivoqueéon Megan... Vaya con la niñita... Y Ryan, a ver si se espabila. jajajaj Me ha gustado, muy fresco y natural. Un beso.

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