viernes, 24 de diciembre de 2010

Capítulo 6


-          ¡Genial!- escuché al otro lado de la línea-. Soy todo oídos- se oyó una risita nerviosa. No estaba seguro de si era buena idea contarle lo sucedido con Nikki, pero si tenía pensado intentar algo con Megan, debería contárselo.
-          ¿Quieres quedar mañana y te lo cuento con más calma?- pregunté no muy seguro de la decisión tomada.
-          ¡Está bien! Mañana te veo en tu casa. Paso a buscarte.
-          Vale. Pues mañana te veo. Adiós.
-          Adiós.
Nos despedimos y colgamos. Me puse el pijama y me metí en la cama. Algo dentro de mí, me indicaba que me asomara a la ventana. Unas ganas terribles por observar el bosque me invadía el interior. Intenté dormirme, pero las ansias aumentaban. De golpe, se abrió la ventana. Inmediatamente me levante, y, antes de cerrarla, me quedé mirando al horizonte. Un aire fresco recorría mi rostro y las calles de Miami. Las copas de los árboles se mecían al ritmo del viento. Escuchaba en la lejanía pequeños susurros. No entendía lo que decían, ni siquiera estaba seguro de que fueran susurros y si quisiesen decir algo. Me asomé lo más que podía por la ventana, pero seguía escuchando susurros que no entendía, a lo lejos. Me incliné un poco más, casi sacando mi cuerpo entero por la ventana. Con mis manos apoyadas en la parte baja de la ventana, se me resbaló una; haciendo que mi cuerpo cediera y que casi me cayera al vacío. Me incorporé como pude y cerré la ventana de golpe; asustado y respirando agitadamente. No volvería a asomarme tanto, por si acaso.
Volví a echarme, y sin enterarme, me quedé dormido.
Amaneció un día tan maravilloso que apenas me creía que el sol no estuviera ahí arriba. Un calor insoportable, diría yo. Me levanté temprano. Bajé las escaleras y me dirigí hacia la cocina. Esta vez sí había más cosas para desayunar. Recogí todo lo que veía a mi paso. En el frigorífico; leche y zumo. Al lado, en una cesta, cruasanes rellenos de chocolate y palmeras. Un poco más adelante, la bolsa del pan de molde. Cogí dos rebanadas y las coloqué en la tostadora, que estaba al final de la encimera. El resto de cosas lo dejé en la mesa que estaba detrás de mí y fui de nuevo al frigorífico a por la mermelada y la mantequilla. Anduve unos pasos hacia delante, y en un mueble, agarré un vaso y una taza para el zumo y cola-cao; respectivamente.
Desayuné tranquilo. Cuando terminé, coloqué los cubiertos, los vasos y los platos en el lavavajillas. Me dirigí hacia el salón, que se encontraba enfrente de la cocina. Encima de la mesa grande y redonda que se ubicaba a mi izquierda, detrás del sofá, había una nota. Era de mi madre.
Ryan, hemos ido tu padre y yo a preparar los papeles para comenzar a trabajar lo antes posible. No sabemos cuánto tardaremos. Nos vemos a la hora de comer. Cuida de tu hermana en lo que estemos fuera, por favor. Te Quiere, Mamá”.
Resoplé. Subí al piso de arriba para comprobar que Emily estuviera en su habitación. Abrí la puerta sigilosamente en cuanto llegué. Aun dormía, menos mal. Era como más guapa y más quieta que podría llegar a ser y estar.
Bajé de nuevo las escaleras y me dirigí al salón a ver un poco la televisión. Al poco rato, el timbre sonó. Dejé el mando en la mesita de café que estaba entre el sofá y la televisión y me fui a abrir.
-          ¡Hola!- saludó efusivamente-, ¿cómo estás?- siguió con un gran abrazo que casi me dejaba sin respiración. Me dio un beso en la mejilla demasiado sonoro para mí y entró a mi casa sin consentimiento. No soportaba que entraran como si fuese su casa sin ser invitado a pasar.
-          Hola- contesté secamente-, ¿Podrías saludar más bajito?- la avisé-. Mi hermana está dormida arriba. Y pasa, no te cortes- dije molesto al final.
-          ¡Ay, no seas aburrido!- respondió ella no tomándome en cuenta.
Se dirigió al salón y se sentó en el sofá. Acto seguido, dio unas palmaditas en el asiento de al lado para que me sentara. Hice caso sin rechistar.
-          ¿Qué haces aquí, Megan?
-          ¿No habíamos quedado hoy para hablar?
-          Sí, pero no pensaba que vinieras tan pronto. Creí que vendrías por la tarde- cuestioné extrañado.
-          Pensé, de verdad, venir esta tarde, pero… La curiosidad me mataba. Y como no dijimos hora, pues pensé en venir a esta hora.
-          ¿Y si hubiese estado dormido?
-          Te hubiese golpeado la ventana con piedrecitas, como en las películas- rió nerviosa. Sonreí por lo que acababa de decir y negué con la cabeza-. Nada más levantarme, me duché y me vestí. Después vine lo más rápido que pude hasta aquí. ¿Sigo oliendo bien?- preguntó mientras me ponía su cuello en mi nariz. Sin quererlo, aspiré su olor. Era delicioso. Su aroma mezclado entre frambuesa y colonia “nenuco” me embriagó. Aquel perfume, si se puede llamar así, no me gustaba nada; por mi hermana. Pero ella se habría aplicado poco, pues se notaba suave y refrescante; nada cargado.
-          Si, muy bien- respondí rápido mientras me la quitaba de encima-. No creo que te hubieses atrevido a golpear mi ventana- volví a sonreír por acordarme de nuevo.
-          Bueno, ¿me cuentas o he venido para nada?
-          ¿Tanta curiosidad tienes?
-          Mucha- dijo desesperada.
Le comenté todo lo sucedido con Nikki. Desde que decidí llamarla por teléfono hasta cuando la colgué. Megan abría los ojos y la boca desmesuradamente mediante la iba contando. Cuando terminé, me quedé en silencio para saber su opinión o lo que pensaba.
-          ¿Ves? ¡Te lo dije, y antes de tiempo!- dijo orgullosa y fastidiada al mismo tiempo.
-          Bueno, pues por eso pensé lo que me dijiste por la tarde.
-          ¿Y?- preguntó acercándose poco a poco. Yo me ponía nervioso con su sonrisa picarona. Tenía que reconocer que ella estaba bien de físico y con cualquier cosa me ponía en un aprieto grande.
-          Que sí.
-          ¿Qué sí qué?- ¿me estaba tomando el pelo? Me lo preguntó un poco seria, y aunque me costaba decir mis pensamientos; esta vez haría un esfuerzo.
-          ¡Que sí estaré contigo!
-          ¿Entonces somos novios?- Cuestionó demasiado efusiva y alegre.
-          Sí, ¿no?- respondí no muy convencido.
-          ¡Ay!- chilló. Me abrazó por el cuello con sus brazos y me besó efusivamente en los labios. Tierna, rápida y fogosa. El beso profundo y en su punto. Besaba de maravilla.
Dejé de pensar por un segundo y me dejé llevar. En un momento, Megan se subió encima de mí, a horcajadas. Sus rodillas estaban alrededor de mis caderas y me besaba con urgencia. Yo le acariciaba su espalda por debajo de la camiseta y ella movía las caderas hacia delante y hacia atrás. De nuevo me estaba haciendo perder la cordura. La comencé a masajear el pecho y ella gemía en mi boca sin parar de restregar su intimidad con mi entrepierna ya demasiado abultada.
-          ¿Pero…, otra vez?- Se escuchó un grito proveniente de la entrada del salón. De nuevo, mi hermana-. ¡Qué asco!- añadió. Al instante, se escuchó los pasos que indicaba que mi hermana subió al piso de arriba.
-          ¡Joder!- repliqué.
-          ¿Qué pasa?- preguntó Megan mientras se quitaba de encima y se sentaba a mi lado izquierdo.
-          Mi hermana, que nos ha pillado de nuevo.
-          ¿Y qué tiene de malo?
-          Pues que no quiero que se lo diga a mis padres.
-          Estamos juntos, ¿qué más da que se enteren?
-          No los conoces. Tú no lo entiendes. Ahora vengo.
Subí las escaleras de dos en dos y me dirigí a la habitación de mi hermana. Ella estaba en el suelo jugando a las muñecas.
-          ¿Podemos hablar?- pregunté temeroso y un poco avergonzado por la repetida situación.
-          Dime.
-          Ya sabes que no tienes que decir ninguna palabra, ¿verdad?
-          Pues no lo tengo muy claro.
-          ¿Cómo qué no? ¿Y los cincuenta dólares que te di el otro día? ¿no cuentan?
-          Si me das veinte me vendrá algo a la mente.
-          ¡Mocosa asquerosa!- susurré. Sentía rabia por tener que ceder a los chantajes de mi hermana para que mantuviera el pico cerrado. Me dirigí a mi habitación y cogí de la hucha veinte dólares. Veinte dólares menos para mi juego. Volví a la habitación y se los tendí de mala gana-. ¡Aquí los tienes! Mantén la boca bien cerradita si no quieres que te la pegue con pegamento extra fuerte, ¿entendido?
-          Está bien- dijo con normalidad.
Bajé de nuevo al salón y Megan estaba haciendo zapping en la televisión. Me senté a su lado y ella me tendió la mano alrededor de mi cuello. Nos miramos y nos sonreímos.
-          ¿Solucionado?
-          Más o menos.
Volvimos a sonreírnos. A los pocos minutos, sin saber qué ver en la televisión, Megan me propuso algo demasiado alentador.
-          ¿Por qué no vamos al bosque?
-          ¿Ahora?
-          Si, aún hay tiempo hasta la hora de comer.
-          No puedo, tengo que cuidar de mi hermana.
-          Vamos, será un momento.
Me cogió de la mano y me arrastró hasta la puerta de casa.

8 comentarios:

  1. aiins me encanta mi niña! ya sabes que está geniial! pobre Ryan...jaja Emily es una aprovechada la chica esta... ¬¬ jaja ahora me pongo con el 7 ok? ;) creo que lo haré de dos partes

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  2. Me gusta la historia. Pero te daré mi opinión.
    Hay demasiado diálogo y muy poca descripción... es como estar escuchando una obra de teatro, pero sin verla. Así no puedes imaginártelo, no tiene.. carisma.
    Los personajes están bien, pero aunque los padres sean secundarios, deberías hablar más de ellos. Aunque sean detalles poco importantes.
    Y cuando Megan llega hay un salto impresionante en el tiempo que desorienta muchísimo!!!
    Entiende no es como una película, tienes que poner detalles y no saltarte partes para que comprendamos la historia.
    Me intriga el bosque.

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  3. Para comenzar diré que soy Carliita, es decir la chica de las historias de vermouth_natsue xD
    Bueno, me gusta muhiisimo y ansío leer el siguiente, al igual que a Gaby me intriga el bosque :)

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  4. :O yo quiero saber que pasará en el bosque jajaja (creo que no soy la única)
    na me flipa el capi y espero el siguiente pronto eh!!Un besito!^^

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  5. ¡Holaaaa! Me encanta tu historia, está genial te animo a que sigas escribiendo capítulos! :)
    Pásate por mi blog, también estoy con una historia y puede que te guste!
    Un beso!

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  6. no veas con la mocosa de las narices lo ha dejado desplumaooo jajaj el juego le va a costar de nuevo tiempoo para comprarseloo jajaj, m encanta kieroo saber q pasa en el boskee pero yaaa ajajaja xDD

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  7. diooooooooooooosss comomolaaaaaaaaaaa puta megann xDD aiiiss como mola la pekeñajaa me encanta chicas seguir asi espero pronto el sigueiente =)

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  8. Bien, la pequeñaja hermana de Ryan... ¡menudo negocio tiene montado a costa de los calentones de su hermano y de la pegajosa Megan!
    La historia está bien, pero me parece que un toque de narrativa, como dice Gaby, no le vendría nada mal y la completaría mucho. Hay que introducir al lector en el espacio escénico. Y por supuesto ese bosque va a dar mucho que hablar, lo sé.
    Un beso.

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