viernes, 31 de diciembre de 2010

Capítulo 7. Primera parte


                Megan cerró la puerta de la casa de mis padres con una sonrisa pícara, aunque a mí no me hacía ni pizca de gracia el tener que ir a ese bosque con ella. El camino al bosque no fue muy largo, ya que salimos por la puerta trasera y no tuvimos que hacer tanto recorrido como si hubiéramos salido por la puerta principal teniendo que rodear toda la casa.
                A medida que nos íbamos acercando más al bosque el sonido de los cuervos se unificaba y se hacía más intenso. Ella sonreía cada vez  que yo realizaba una mueca de terror, pues seguro que le parecía gracioso que un chico de mi edad pudiera tenerle miedo a tal tipo de bosque.
                Cuando nos adentramos al interior del bosque todo estaba tranquilo, ese murmullo que se producía a su alrededor había desaparecido. Todo era completamente normal, como cualquier bosque ¿serían imaginaciones mías? Megan aferró su mano derecha fuertemente a mi mano izquierda produciéndome una sensación muy cálida, la miré y fruncí el ceño.
                -¿Lo sientes?-dijo Megan con una sonrisa.
                -¿Sentir? ¿El qué?
                Respondió con un beso intenso, ella había cerrado los ojos pero yo prefería mantenerlos abiertos por si acaso. La brisa acariciaba su cabello dorado haciendo que este momento pareciese muy irreal. Estaba comenzando a sentir algo fuerte por ella ¿amor? Ya no deseaba permanecer lejos de ella ¡y pensar que no hace ni cuatro días de ello! Por un momento sentí que había encontrado un hueco en aquella ciudad calurosa. Sonreí, de felicidad. Ella me devolvió la sonrisa.
                -Estás tan guapo cuando sonríes.
                -Entonces te la dedico-dije hipnotizado por el escote que tenía su camiseta ¿Cómo podía atraerme tanto?
                -Yo te dedico todo lo que haga falta-dijo apachurrándose a mí, me sentí un poco incómodo.
                Decidimos caminar un poco, dar un pequeño paseo más que nada. El bosque era muy grande y no queríamos perdernos entre sus ramas. Hubo un momento en el que ella soltó mi mano, yo ni siquiera noté que desapareció de mi vista. Cuando me percaté de ello me asusté ¿y sí ella era la próxima víctima de las continuas desapariciones en el bosque? Sabía que no había sido buena idea ir allí.
                Comencé a correr por todas partes buscando a Megan, la maldecía por lo bajo ¿tantas ganas tenía de observar cada una de las partes del bosque por su parte y ni siquiera permitir que yo cogiera su mano?
                El camino que estaba realizando era prácticamente inútil, ya que me daba la sensación de que me estaba adentrando más en el bosque que saliendo de él. Vi un camino de barro que conducía hasta una de las salidas del bosque. Al salir me encontré frente un lago y vi como el camino de barro continuaba hasta perderse en el horizonte. Yo lo continué ansioso por saber a dónde llevaba, olvidándome completamente de la razón por la que había llegado allí: Encontrar a Megan.
                Escuché unos murmullos a mi espalda, me asusté. Miré hacia atrás y no vi nada fuera de lo normal, pero aun así no me fiaba. Continué andando mirando hacia atrás, provocando una colisión con algo que no había podido ver al estar mirando hacia atrás. Caí al suelo, y entonces miré qué era lo que había provocado que me cayera. Sabía que en cuanto lo supiera lo maldeciría.
                Para mi sorpresa no había tropezado con un “algo”, sino con un alguien. Para precisar me había tropezado con una chica que ya estaba maldiciendo por mí, desgraciadamente no era Megan… además, era todo lo contrario a ella: morena, más blanca que la leche, ojos azules, ropa holgada y de colores apagados. En sus brazos y piernas desnudas descubría unos moratones de un color morado intenso, y tenía el labio reventado. Tenía los ojos llorosos, y varias lágrimas se marcaban en su mejilla.
                Se levantó enfurecida, me miró como si me estuviera perdonando la vida. Ella quería huir pero yo no pensaba dejarla ir hasta que no escuchara mi disculpa. La rodilla izquierda le sangraba.
                -Lo… lo siento…-dije mirando sus pies llenos de barro, no llevaba zapatos-No te había visto.
                No habló, me miró asustada y después salió corriendo. La seguí con la mirada y vi como continuaba su camino, se cayó. Me miró y se levantó difícilmente, continuó corriendo. Me pregunto cómo se habría hecho todos esos moratones. Ni siquiera me había dicho ni un “No importa” o algo grosero tipo “¡A ver por dónde miras!” que me habría sentado mejor que no la ignorancia que había recibido por parte de esa chica.
                Pero entonces recordé la razón por la que estaba allí. No sabía siquiera dónde estaba y no había encontrado a Megan. Me adentré otra vez en el bosque deseando no volver a casa con el pensamiento de que estaba desaparecida.
                Estuve buscando entre tantos árboles que hubo un momento en el que ya tuve ganas de volver a casa y esperar a que ella volviera solita. Noté como algo tocaba mi espalda, una gota de sudor frío acarició mi frente. Por una vez en este lugar me castañeaban los dientes, pero no era de frío sino de miedo. Me sentía como si fuese un idiota por asustarme de esa manera.
                Al girarme vi la cara de “El Joker”, no… bueno… era más bien una careta. Que fuese una careta no quiso decir que no me asustara, pues en condiciones como esas lo que menos se espera uno es verse a alguien con una careta de joker. La persona que estaba detrás de esa careta se rió y se la quitó. Era Megan.
                -¿Me echabas de menos?-dijo tirando la careta y acariciando mi oreja, por una parte estaba feliz de saber que estaba bien pero por otra parte estaba a punto de dejarla ahí tirada por el disgusto que me había hecho pasar.
                -¡Pues claro que sí! No sabía dónde estabas, por un momento pensaba que ya te había pasado algo como a toda esa gente que leí que había desaparecido.
                -Te pones tan mono al asustarte-puso morritos, colocó algunos de mis mechones más largos detrás de la oreja-. Tranquilo, lo que ponen en la tele no son nada más que exageraciones. Que fuera aquí el último lugar donde los vieron no quiere decir que fuera aquí donde desaparecieron.
                Apreté los labios con fuerza, me gustaba la manera en la que Megan se comportaba. Me agradaba saber que se tomaba las cosas tan a la ligera, pero en ocasiones como esta no parecía tan gracioso.
                -¿Qué tal si volvemos a casa? Este sitio me pone los pelos de punta.

5 comentarios:

  1. Al fin salió la chica :) ¡Lo estaba esperando!
    Me encanta el capítulo, aun que no me imagino como es Ryan... físicamente, digo.
    Un beso.
    ¡Lo haces genial!

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  2. O_O
    menos mal que aparecio megan...
    y aquella chica con la que se tropezó quien es?
    espero el proximo pronto eh!!
    un buen capi!
    un besito!^^

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  3. uuff menso mal que la ha encontrado madre mia emepzaba a asustarme y la chica esa de los moratones creo k es un espiritu o algo asi mal rollo me da jaja me encantaaaaaaaaaa seguir asi chicas un besito =)

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  4. la madre q la PARIO a la payasa de la Megan estaaa!!!!!!!!!!! y kien era esa muxaxa¿? era de verdad o una ilusion optica¿? kieroo mas xDD asi!!!!!! lo haceis genial q lo sepais xDD

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  5. Bueno, bromista nos ha salido Megan con los rumores que corren sobre el bosque... Pero la chica con la que tropieza Ryan da cangue... La narrativa mucho mejor, en este acpi es al contrario, pero mola. Un beso =))

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