miércoles, 9 de marzo de 2011

Capítulo 9

                 Volvimos a nuestras casas sin rastro de Megan, temía que le pudiese haber ocurrido algo. Mason comentó que mientras la estaba buscando había encontrado uno de sus zapatos, pero ya está. Y lo peor es que sabía que todo esto había sucedido por mi culpa.
                Los primeros cinco minutos de la mañana siguiente fueron geniales, pues no me acordaba del incidente en el bosque; pero cuando los recuerdos vinieron me derrumbé.
                Me dirigí solo hacia el instituto, al ver la casa de Megan se me pusieron los ojos vidriosos e intenté reprimir mis ganas de llorar. Emily, que era muy lista, sabía que me pasaba algo e intentó durante toda la tarde hacer tonterías –cosa extraña en ella, pues a ella le encanta verme sufrir… algo querría de mí–.
                Para mi sorpresa cuando llegué al instituto me encontré a Megan, estaba hablando desesperadamente con sus amigos mientras ellos reían sin parar. Fui corriendo hasta donde ellos se encontraban, era un gran alivio saber que no le pasaba nada de nada (o al menos no le había pasado aquello que yo pensaba). Cuando ella se percató de que estaba allí se acercó hacia a mí y yo presioné mis labios fuertemente con los suyos.
                -Megan-comentó Tracy mientras lloraba de la risa-, entendemos que te asustases y todo eso… pero de ahí a que digas que alguien quería secuestrarte…
                -¡Es la verdad!-contestó Megan una vez finalizó nuestro corto beso cruzó sus brazos y observé cómo intentaba no derrumbarse y llorar-Alguien quería secuestrarme y no dudaría en que fuera la persona que está detrás de todas esas desapariciones.
                Me quedé boquiabierto, si Megan hablaba en serio entonces no eran imaginaciones mías las absurdas sensaciones de que había alguien espiándonos. Parecía estar muy asustada y unas terribles ojeras se marcaban en su casi perfecto cutis. Mason se comportaba como lo hacían Cash y Tracy, pero sé que en el fondo él se dedicaba a fingir y que en realidad él creía a Megan; pues juraría que él era conmigo el que más estaba preocupado por lo que pudiese haberle sucedido.
                -Tú me crees ¿verdad?-Megan me miró desquiciada, buscaba en mis ojos alguna señal que le pudiera confirmar que sí le estaba creyendo.
                No supe qué decir, por una parte me parecía bastante creíble, ya que todo esto explicaba las demás desapariciones que habían ido ocurriendo a lo largo de las últimas semanas; pero por otra parte creía imposible el hecho de que hubiesen querido hacer algo a Megan y que ella estuviese ilesa.
                -Pues no sé Megan-la miré indeciso,-me parece todo tan…
                -¡Está bien, está bien!-me cortó Cash alzando los brazos y poniendo un tono tranquilizador-tomar éxtasis no es bueno y Megan es el claro ejemplo de ello, así que será mejor que lo dejemos antes de que comencemos a delirar como ella.
                Y por mucho que esto pareciese una absurda broma, ella no dejaba la mala cara por unas risas con el grupo.
              La mañana transcurrió de una manera muy lenta, juraría que fue como si hubiese hecho dos días escolares seguidos. Danna no apareció en todo el día, al menos no estaba en la hora de la comida y en clase de Plástica.
                Al salir de clase vi cómo Megan se dirigía con una sonrisa en la cara a un coche gris metalizado descapotable. Fue la única vez que la vi sonreír esta mañana. Se subió al coche y me invitó a subir.
                -¿Quieres subirte?-abrió la puerta del copiloto, ya que esperaba un sí por mi parte.
                -¿Ya tienes el carnet de conducir?-le pregunté mientras subía al coche.
                -Sí, te quería dar la sorpresa el otro día… pero tenía que esperar un poco para que me diesen el coche.
                Me deprimió que ella hubiese conseguido el carnet antes que yo, y no era porque fuese más joven que yo… sino porque lo había intentado ya varias veces y siempre acababa suspendiendo uno de los dos.
                -¡No sabes cuánto me alegro por ti!-le contesté, aunque la combinación de esas siete palabras no eran más que mentira.
                El color gris metalizado del coche producía un resplandor asombroso ¡cómo se notaba que el coche no era de segunda mano! Me podía imaginar cuál sería el coche que mis padres eligiesen para cuando ya tuviese el carnet de conducir: de segunda mano, puede que la capa de pintura esté rallada, y que no me dure más de dos mil kilómetros.
                -Ahora yo tendré que pasar a por ti en lugar de tú hacerlo por mí. Además-realizó una pausa-, no me apetece que me recojas para que mi madre comience a darte sermones.
                Me parecía absurdo que no fuera a recogerla y después ambos nos fuésemos en coche, pero es que entonces tendría que aguantar la charla de su madre y eso es lo que ella no quiere. Y es que, cuando estuvo enfrente de su casa pasó de largo para que no tuviera que ir andando en lo que me quedaba de camino.
                Cuando llegamos a mi casa vi cómo Emily me miraba maliciosamente mientras comía un yogur de fresa en la puerta de casa. Se había quedado boquiabierta con el nuevo coche de Megan ¡desde luego que no se parece ni por asombro al coche de diez años recién cumplidos que tiene mi padre!
                Mientras me despedía de ella notaba una sensación horrible, era como si la mirada de mi hermana me estuviese atravesando.
                -¿Ves? Ese es el coche que nunca tendrás-señaló el coche de Megan una vez ambos estábamos embelesados mirando el coche de Megan.
                -¡Cállate enana!-le contesté con una colleja-¿Qué vas a saber tú de lo que tendré o no?
                Emily presionó los labios y sus hombros se tensaron haciéndola parecer un gorila. Me encantaba ver los momentos en los que había conseguido hacer quedar mal a la monstruillo de mi hermana.
                -Lo que pasa es que yo al menos pienso con la cabeza; no como tú, que te dedicas a vivir en un mundo en el que todo va al “son” tuyo ¡Ah, por cierto!-temí escuchar esas palabras, pues siempre que lo dice lo que continúa nunca es nada bueno para mí. Seguido de esto cruzó los brazos-el billete de veinte dólares que me diste el otro día era falso, si no me das en un plazo de un día otros veinte dólares nuestro trato quedará anulado y entonces le contaré a mamá lo que estabais haciendo Megan y tú-realizó una sonrisa malévola.
                ¡Maldita mocosa de ocho años! Se comporta como una de veinte. Bueno, eso debe de ser por el montón de series de adolescentes que ve. Y, es que creo que en realidad no tiene ni idea de qué es lo que me dice, sino que todo es una sucesión de palabras que ella ha escuchado en la televisión y se encarga de repetirlas como un loro.
                Pero la verdadera razón por la que la maldecía era por el billete falso de veinte dólares, pues veinte dólares era lo único que me quedaba ya en la hucha. Ahora sí que podía decir adiós a mi querido videojuego, el que a lo mejor el año que viene, cuando esté rebajado y hayan sacado uno que lo supere mil veces, tal vez lo compre.
                -¡Anda, deja de comportarte como si te comieses el mundo! El día en el que me haya deshecho de ti celebraré una fiesta por todo lo alto-contesté eufórico.
*
                A la mañana siguiente lo primero que hice fue darle el dinero a Emily para que se quedase contentita. Escuché la conversación entre mi madre y Emily; nada interesante, pero comparado con las noticias… Emily le estaba contando a mi madre que había un chico de su clase que se llamaba Zach, que estaba como un tren (tengo miedo de saber cómo debe de ser ese chico, porque siempre que mi hermana dice que alguien es guapo es lo contrario), que es el que mejor calificaciones saca y que con tan solo casi nueve años es una máquina jugando al rugby. Vamos, el típico chico prototipo que vuelve locas a las chicas; pero esa no es la realidad, de ese tipo de chicos aparecen uno entre mil, y luego a los demás ¡a despreciarlos!
                Intenté desesperado hacer cualquier cosa con tal de no escuchar nada de lo que decían; silbé, comencé a carraspear la garganta, a toser… pero a medida que mis ruidos impedían más que su conversación fluyese gritaban.
                A las ocho menos veinte sonó el timbre, yo pensaba que era Megan con su nuevo coche. Cogí la mochila y las llaves y me despedí de mis padres y Emily, claro que la persona que estaba al otro lado de la puerta no era exactamente Megan.
                -¿Danna? ¿Qué haces tú aquí?-pregunté sorprendido.
                -¡Déjame adivinar! Pensabas que era la pija de Megan con su “súper-nuevo” coche-se enfureció.
                Pude ver que el odio que había entre ambas no era solo por parte de un miembro, y no sabría decir quién odia más a quien.
                -¿Qué te pasa con Megan?-dejé la mochila en el suelo, pasaba de llevar encima durante unos minutos un peso muerto-Sé que las dos sois un poco diferentes-miré de arriba abajo lo que llevaba hoy, no era nada comparado con la ropa colorida y de marca de Megan-; bueno, rectifico, muy diferentes.
                -¿Qué me pasa? ¿A ti también te ha lavado el cerebro la zorra ésa? Te lo diré; primero es simpática contigo, después cuando ya has picado su anzuelo entonces te retuerces de dolor y te das cuenta del error que has cometido.
                -Eso no venía ahora a cuento ¿Cómo sabes que vivo aquí?-me enfadé por las brutales palabras que le había dedicado a ella. Sé que Megan puede resultar un poco odiosa, pero no se parece en nada a lo que la gente piensa que es en realidad.
                Danna frunció el ceño y me miró con sus ojos fijos en los míos. Noté como una gota de sudor frío, producto de la incomodidad, recorría mi frente con lentitud. Desvié la mirada para no tener que observar esos grandes ojos azules.
                -Diría que la marca de los neumáticos de Megan es la causante.
                -¿Te dedicas a espiar a la gente?-me temí que todo lo que decían de ella era una verdad como una casa ¡Y eso que pensaba que tal vez la estaban juzgando mal!-¡Qué rara eres!
                -Más o menos, así puedo fastidiar un poco a los que me joden la vida-en resumen: Cash, Mason, Tracy, Megan y yo ya estoy en su punto de mira-. Y ¿rara? Chico, tú no sabes lo que es ser raro.
                -Y, según tú ¿Qué es ser raro?-me aproximé hacia ella, pero se alejó para que ambos continuáramos teniendo la misma distancia.
                -Ser raro es alguien que no tiene personalidad, que le da igual tirarse por tierra con tal de ser como los demás, puede arriesgar muchas cosas valiosas por algo que no vale nada. Lo que yo soy es una persona libre, no me comporto como la sociedad quiere que lo haga.
                Con eso acababa de dejar claro que se portaba porque estaba en contra de la sociedad, diría que esto es mucho politiqueo.
                Recordé entonces el incidente entre ambos, eso que ella me iba a decir ayer y no lo hizo. Era el momento de preguntárselo.
                -Oye, y olvidando eso de ser raro… ¿Qué era eso que tú me tenías que decir ayer?
                -¿Ayer?-se extrañó-¿Decirte yo? ¿Qué?
                Me quedé perplejo ¿me estaba tomando el pelo? Parecía el otro día que lo que me iba a decir era algo muy importante, y ahora se había olvidado por completo.
                -¡No te hagas la tonta! Ya sabes… Cuando tú y yo nos encontramos en…
                -¡Ah sí! ¡Ya recuerdo!-dijo cortándome-Pues eso, que los árboles se mueven sin que haya viento.
                Abrí los ojos y miré un poco más a esa chica, desde luego que me estaba tomando el pelo ¡Era prácticamente lo mismo que yo había dicho pero sin interrogantes!
                -¿Solo eso?
                -No sé por qué esperabas que te iba a decir algo más, yo no soy una experta o una meteoróloga para entender el viento y sus fenómenos-sonrió, entonces sacudió mi pelo con la mano derecha y lo despeinó sutilmente.
                Tras esto nos quedamos callados, había mucha tensión cuando nuestras miradas se cruzaban.
                -¿Sabes qué? Juraría que es la única vez que una brisa de Miami puede darme algo de frío-comenté mientras me daba un escalofrío.
                -Y ¿Sabes qué?-cogió mi camiseta arrastrándome hacia ella-estás tan…
                -¡Nothing, gilipollas!-pude escuchar cómo la voz de Megan terminaba ese momento tan tranquilo con sus gritos y con el claxon del coche-¿Por qué no intentas desaparecer debajo de la tierra como lo quiere Taylor Momsen?-¡vaya! Pensaba que Megan era más de música pop.
                Danna se giró incrédula, tragó saliva y apretó los labios. Se acercó hacia a Megan y puso sus manos en la puerta del coche ¡la que se iba a montar!
                -¡Eh!-gritó Megan mirando a Danna con asco-¡Quita tus sucias manos de mi coche! No lo vayas a ensuciar.
                En cuanto Danna escuchó eso comenzó a restregar sus manos por toda la puerta del coche, haciendo que Megan enloqueciese. No pude contener la risa, pues me parecía una situación graciosa.
                -¡Uy! ¡Lo siento!-fingió lamentarse-¿Te he ensuciado el coche? No he podido evitarlo-volvió a su tono normal y burlón-. Y, dime ¿Cuántos polvos te ha costado el coche? ¿Cien? ¡No, ya lo sé! Te has acostado con el tío que vendía los coches y después te ha vendido uno por tus servicios.
                -Al menos hago más que tú-sonrió-, no sé quién querría tocarte; estás cubierta de telarañas, ni siquiera el más friki, después de ti, querría hacerlo.
                Me aproximé y vi como saltaban chispas alrededor de ellas, en cualquier momento se produciría un cortocircuito.
                -¡Que sí, lo que tú digas!-puso los ojos en blanco y se giró para despedirse de mí-Bueno, me voy-se aproximó un poco y habló en voz baja, pero fue lo suficientemente alto como para que Megan la escuchara-¡Suerte con ésta! Te hará falta.
                Danna desapareció poco a poco y yo no tuve más remedio que subirme al coche, Megan estaba muy enfurecida y no dudaba de que si le decía algo podría salir mal parado.
                Estuvimos los primeros dos minutos callados, ella resoplaba cada veinte segundos. Al final iba a ser coronado como el cornudo del instituto, ya que todos decían que Megan era una puta. Observé las huellas de Danna, que ahora formaban parte de la puerta del piloto, tras recordar lo que había ocurrido hace unos minutos comencé a reírme como si estuviera sucediendo ahora.
                -¿De qué te ríes?-preguntó Megan atónita.
                -¿Yo? De nada, simplemente de una cosa que hizo mi hermana ayer y me resultó muy gracioso.
                Megan sonrió, olvidó por completo el incidente con Danna y respiró profundamente, después soltó el aire lentamente.
                -Sí, me lo puedo imaginar-¡No, hija! ¡No te lo imaginas! Ni siquiera me estoy riendo de mi hermana-. Esa renacuaja, debe ser todo un monstruito en casa-realizó una pausa-. Por cierto ¿Qué hacía Miss Nothing en tu casa?
                Esa pregunta la identifiqué como un problemón, porque no sabía qué decir para que no pareciese que la estaba engañando con esa supuesta friki.
                -Me estaba espiando ¿te lo puedes creer?-mentí, no era exactamente eso lo que estaba haciendo, después de todo-Desde luego que esa chica cada día me da más miedo.
                Me maldecí mil veces por dejarla mal, no era eso lo que quería… pero el miedo a que pensara que le estaba poniendo los cuernos me obligó a decir tal cosa como ésa. Me sentía muy culpable, ahora ella tendría que pagar por mi mentira.
                -¿Hablas en serio?-preguntó Megan indignada-¡Esto es el colmo! Pero ¿Qué se ha creído la gilipollas ésa? Puede que sea una pesadita, pero ¡a mi novio nadie lo toca!
                Y mientras me debatía entre si lo que estaba diciendo no era más que una manifestación de celos o de miedo llegamos al instituto.
               
               

3 comentarios:

  1. Me ha encantado este capítulo!!! Ha estado genial!!! Creo que es el mejor hasta ahora! xD
    Espero que subáis pronto el siguiente!
    Ah! Por cierto, pasaos por mi blog hay algo para vosotras por si os interesa xD www.losfantasmasdeeos.blogspot.com

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  2. Precioso texto =) Voy a seguir cotilleando, pero antes de despedirme quería invitarte al baúl, por si quieres compartir algún sueño con todos los amigos de Coquette. Te espero!
    Hasta pronto ^^

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